Qué pesados con lo de bailar sin salir de la baldosa. Quién me iba a decir a mí que un ejercicio tan simple y pasajero se convertiría en el presagio de una vida entera. Y es que no hay nada que me moleste más que esto: baila, pero no salgas...
Qué pesados con lo de bailar sin salir de la baldosa. Quién me iba a decir a mí que un ejercicio tan simple y pasajero se convertiría en el presagio de una vida entera. Y es que no hay nada que me moleste más que esto: baila, pero no salgas...