Qué pesados con lo de bailar sin salir de la baldosa. Quién me iba a decir a mí que un ejercicio tan simple y pasajero se convertiría en el presagio de una vida entera. Y es que no hay nada que me moleste más que esto: baila, pero no salgas...
Dos estaciones atrás
Los conflictos geopolíticos siempre perturban mi bienestar en el mundo humano. Hay aspectos de la vida que me resultan fascinantes y otros, sin embargo, intolerables. Pero nunca me habían molestado tanto hasta que afectaron directamente a mis vacaciones. Siempre había dicho que el día que Samanta muriera me iría...
De las hadas que nos visitan, los reniegos y la buena vida
¿Qué es la belleza? ¿Una cualidad propia de algo? ¿Que provoca en quién? ¿Un agrado, un placer, un bienestar, un olvido de ti, un paréntesis existencial? ¿Una anulación completa —aunque reversible, según cómo lo mires— de tu cabeza cabal, que se supone que no pertenece a un animal? ¿Un éxtasis?...
De los monstruos que nos visitan, las disoluciones irreversibles y otras alegrías
Hubo un tiempo en que la belleza conseguía disolver la tristeza. Hoy me pregunto si todas aquellas veces en que creí haberla disuelto no fueron, en realidad, simples formas de distraerme de ella. Se me ocurre que cada vez que creí vencerla no hice más que sepultarla en lo más...
Y la verdad es mentira.
Podría acostumbrarme a tu presencia inquieta y salvaje. Podría ver abrir tus ojos cada día, si quisieras. Podría asumir el riesgo del abismo que me has enseñado. Podría recoger los restos del último naufragio. Podría hacer abono con ellos. Podría amarte sin reservas ni permisos. Podría amarte sin lavarme la...
De una narradora, en absoluto omnisciente, y de Alicia.
Alicia no está enfadada con nadie, aunque apenas salga por la calle. Se pone pantalones que le llegan al ombligo porque detesta que la curvatura de su carne sea cóncava y no convexa. Viste camisetas que dejan dos centímetros de piel al descubierto para que nadie intuya su complejo y...
Del diablo, las ramas y mi voluntad.
Esta noche ha venido el diablo a los pies de mi cama a recordarme la posibilidad del eterno retorno y me he desvelado. Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser. Todo se rompe, todo se...
De la cama, la enciclopedia y las despedidas.
Subo las escaleras de dos en dos con la sensación infantil de estar a punto de abrir algún regalo cuando, en realidad, solamente voy a meterme en la cama. Abro el nórdico y me introduzco hecha una bolita que frota sus patitas para acelerar el proceso de calentamiento corporal cuando...
De moluscos, calamares y peces que se estampan.
Siempre que me he comido un plato de mejillones he pensado que habían sido pescados en aguas cercanas a la costa atlántica por pescadores que, arrancándolos de las rocas sin remordimientos ni contemplaciones, los depositan con los mismos modales en cajones grandes de plástico que arrastran hasta un camión preparado...
De lombrices, soledades y gritos.
Hoy tengo en la barriga las mismas lombrices que tuvo Samanta cuando era una cachorra. Se retuercen locas en mi estómago haciéndolo ensancharse y contraerse a una velocidad de infarto. A ratos creo que me van a salir por la boca, pero salen por los ojos. Como si fueran serpientes...









