Divagativa

Incoherencias evolutivas para duchas calientes

Minerva anudó los cordones de sus nuevas zapatillas tan fuerte como pudo para no tener que pararse en mitad de su recorrido, miró el reloj y zarpó convencida de no saber qué ruta seguiría. Giró la esquina de su calle, pueblo adentro, por una acera adoquinada que la expulsaba a...

Amanecer y el mal tiempo

Una pérdida supone un vacío que hay que ubicar conscientemente si no quieres que lo invada todo. Es como si el hueco que dejara fuera una pieza que, de no saber encajar, crecería y crecería comiéndose a todas las demás. Creo en la importancia de reconocer ese fragmento para saber...

Humo para llevar

A menudo me sucede que comprendo el origen de todos mis desacuerdos con el mundo oficial a partir de la observación de un detalle nimio, absurdo y cotidiano, por ejemplo, ante una taza de café que tiene una ligera grieta en la comisura del labio. El mundo oficial, sospecho, despreciaría...

Jueves, mi amor

Que yo te vea como si nada aunque vuelva a ser jueves y que, en un abrir y cerrar de ojos, sea otra vez miércoles. Y que así, la serpiente que me habita tenga la oportunidad de encontrar su lugar en mi estómago sin hacerme vomitar. Cada vez sé domarla...

Del mundo sensible

Había una vez un ojo desorientado por el campo que había perdido su cara. Entre los filos cortantes de la hierba, asomaba otro ojo aún más perdido. Sobrevolando sus pestañas, nubes. Nubes cargadas que amenazan con derramarse cada dos por tres. Las pestañas, asustadas, despistan -en su abrir y cerrar-...

Dos días después de las cinco

Dos días después de las cinco, María se despertaba justo ocho minutos antes de la hora en la que tenía que estar arrancando el coche. Sin embargo, no se asustó. Utilizó un minuto antes de salir de la cama para establecer las prioridades y prepararse para el frío matutino fuera...

Tú y tus circunstancias

Cada vez que volé lo hice para caer después. Cada vez que llamé a tu puerta lo hice sin saber que elegía, frente a la fantasía, la sensatez. Cada vez que me atrapó tu ambigüedad, me atrapaba la honestidad de aceptar que no hay cuentos. Mi fantasía y yo, hemos...

Tu crimen, mi castigo.

Tú eres mi disparate metafísico, la afección trazada de encuentros y azares que absorbo y se me tragan exterminándome el aire. Contigo no sirve la ciencia, desbordas certezas y, en un suspiro, entre mis ideas te inventas rompiéndolas a ellas, desplazando los sentidos, erizando mis latidos ¿Qué simples e ingenuas...

No eres tú, es mi amígdala.

Los estímulos cotidianos a veces pueden conmigo entera. Son cosas demasiado sencillas como para comprender el desencadenamiento de impulsos faltos de cordura y de amor propio que provoca. Son como peldaños diminutos demasiado imperceptibles como para sentir el ascenso hacia la anulación racional. Confieso que no he estado preparada para...

Gris mierda

  A veces me invade la cosa esta gris de mierda. No sé de dónde ha salido ni qué viene a hacer aquí. Me obliga a revisar mi vida para ver qué coño pasa convencida de que una no siente esto cuando todo va relativamente bien. Miro fuera pero el...

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