Divagativa

No eres tú, es mi amígdala.

Los estímulos cotidianos a veces pueden conmigo entera. Son cosas demasiado sencillas como para comprender el desencadenamiento de impulsos faltos de cordura y de amor propio que provoca. Son como peldaños diminutos demasiado imperceptibles como para sentir el ascenso hacia la anulación racional. Confieso que no he estado preparada para...

Cicuta no, gracias.

  Si me hubiera encontrado con Sócrates en algún mercado, seguramente seguiría siendo la misma persona que soy. Él, como yo, aseguró que sólo sabía que nada sabía y por tal afirmación llegó a ser considerado el hombre más sabio de toda la Grecia. Yo, sin embargo -y por lo...

Gris mierda

  A veces me invade la cosa esta gris de mierda. No sé de dónde ha salido ni qué viene a hacer aquí. Me obliga a revisar mi vida para ver qué coño pasa convencida de que una no siente esto cuando todo va relativamente bien. Miro fuera pero el...

Moscas

  Odio cuando me mira por encima de sus gafas. Fija sus ojos en mis pupilas, enmudece, no dice nada. Odio su voz, odio su risa. Y odio su pelo y sus manos. Odio que me toque. Tiene un tacto repelente. Le esquivo. Qué distintos deben ser mis ojos cuando...

Lo no dicho

  Hacía frío, pero no se notaba. Lucía la chaqueta desabrochada y el cuello descubierto como si fuera mayo a las seis de la tarde, pero la ciudad ya estaba plegada y guardada hasta el amanecer siguiente. En las calles un macabro silencio lo inundaba todo, pero nunca le resultó incómodo.Sabía...

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