Minerva anudó los cordones de sus nuevas zapatillas tan fuerte como pudo para no tener que pararse en mitad de su recorrido, miró el reloj y zarpó convencida de no saber qué ruta seguiría. Giró la esquina de su calle, pueblo adentro, por una acera adoquinada que la expulsaba a...
Amanecer y el mal tiempo
Una pérdida supone un vacío que hay que ubicar conscientemente si no quieres que lo invada todo. Es como si el hueco que dejara fuera una pieza que, de no saber encajar, crecería y crecería comiéndose a todas las demás. Creo en la importancia de reconocer ese fragmento para saber...
Humo para llevar
A menudo me sucede que comprendo el origen de todos mis desacuerdos con el mundo oficial a partir de la observación de un detalle nimio, absurdo y cotidiano, por ejemplo, ante una taza de café que tiene una ligera grieta en la comisura del labio. El mundo oficial, sospecho, despreciaría...
Jueves, mi amor
Que yo te vea como si nada aunque vuelva a ser jueves y que, en un abrir y cerrar de ojos, sea otra vez miércoles. Y que así, la serpiente que me habita tenga la oportunidad de encontrar su lugar en mi estómago sin hacerme vomitar. Cada vez sé domarla...
Del mundo sensible
Había una vez un ojo desorientado por el campo que había perdido su cara. Entre los filos cortantes de la hierba, asomaba otro ojo aún más perdido. Sobrevolando sus pestañas, nubes. Nubes cargadas que amenazan con derramarse cada dos por tres. Las pestañas, asustadas, despistan -en su abrir y cerrar-...
Dos días después de las cinco
Dos días después de las cinco, María se despertaba justo ocho minutos antes de la hora en la que tenía que estar arrancando el coche. Sin embargo, no se asustó. Utilizó un minuto antes de salir de la cama para establecer las prioridades y prepararse para el frío matutino fuera...
Admiración animal
El dia 10 de noviembre de hace muchos, muchos años, Descartes tuvo un sueño -en plena Guerra de los Treinta años, a la que se había aliado, por cierto, movido por estas ansias de entender el mundo- que le reveló el camino que debía seguir durante el resto de su...
Tú y tus circunstancias
Cada vez que volé lo hice para caer después. Cada vez que llamé a tu puerta lo hice sin saber que elegía, frente a la fantasía, la sensatez. Cada vez que me atrapó tu ambigüedad, me atrapaba la honestidad de aceptar que no hay cuentos. Mi fantasía y yo, hemos...
Confesiones de una edukadora
Pues eso de atreverse a ser una misma no es tarea fácil, ni siquiera cuando consideras que, al haber descubierto tus límites te conviertes en invencible. No, no es así de fácil. A dos días de las oposiciones (menos en realidad), siento hipocresía. ¿Dónde estoy haciendo como que me...
Tu crimen, mi castigo.
Tú eres mi disparate metafísico, la afección trazada de encuentros y azares que absorbo y se me tragan exterminándome el aire. Contigo no sirve la ciencia, desbordas certezas y, en un suspiro, entre mis ideas te inventas rompiéndolas a ellas, desplazando los sentidos, erizando mis latidos ¿Qué simples e ingenuas...